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Comer minimizando el impacto en el medio ambiente



Proteger el planeta ha dejado de ser una opción para ser una necesidad. Todos sabemos que los viajes que realizamos, el uso abusivo del coche para trasladarnos o el consumo energético, entre otros, son costumbres que dañan significativamente el medio ambiente. Pero, ¿sabías que el tipo de dieta también influye en el desarrollo de nuestro entorno?


La producción de alimentos terrestres es uno de los mayores impulsores de la pérdida de hábitat y biodiversidad del planeta. Los ritmos acelerados de producción para responder a la alta demanda hace que la agricultura sea la responsable de un tercio aproximadamente del total de las emisiones de gases efecto invernadero. Esto quiere decir, que el aumento de las temperaturas y por consiguiente, el aumento del nivel del mar, las sequías, las tormentas intensas y todo lo que amenaza el bienestar humano en el mundo se genera por los nutrientes y la proteína que nuestro cuerpo requiere. Desde Cocopí, plataforma de comida tradicional a domicilio, insisten en la importancia de pensar en el planeta a la hora de decidir nuestra dieta. En consecuencia, todos sus menús están pensados y planificados de forma que sean saludables, variados y sobre todo, sostenibles. Para los cocineros de Cocopí resulta imposible hablar de contaminación y del desperdicio alimentario sin mencionar el impacto que causa el ciclo de producción de los alimentos. Es por ello que confían en productores locales que optimicen los recursos naturales, utilizan alimentos de temporada elaborados sin procesos artificiales y reducen al máximo el desperdicio aprovechando los alimentos desde el momento de su compra.

Si tú también quieres cuidar de tu salud y de la del planeta, aquí te dejamos 5 sencillos consejos y conductas de alimentación sostenible para ayudar a reducir el impacto ambiental.




1. Moderar el consumo de carne. Carnes como la de cordero o de vaca son las que mayor impacto medioambiental generan. Son animales rumiantes y dependen de bacterias para descomponer la comida en su intestino, produciendo gran cantidad de metano que contribuye al calentamiento global. Además, la carne es el grupo de alimentos que tienen una huella hídrica más alta: se necesitan 1.170 litros de agua para producir 300g de pollo. 2. Consumir alimentos de temporada. Incentivar el consumo de verduras, frutas y legumbres de temporada y en una cantidad justa, es siempre una buena idea cuando hablamos de salud pero también puede tener consecuencias para el medio ambiente. El impacto ambiental de la producción de estos alimentos depende de cada tipo de ingrediente, pero siempre será menor que el que generan los alimentos de origen animal. ¡En comparación con la carne, sólo se necesitan 70 litros de agua para producir una manzana! 3. Aumentar la ingesta de cereales y derivados. En línea con la huella hídrica de los otros grupos de alimentos, el pan, la pasta, las patatas y el arroz tiene un impacto ambiental menor que la carne y el pescado. Por eso, se recomienda aumentar el consumo de estos para compensar los nutrientes que faltan al moderar otros grupos de alimentos.


4. Prestar atención en el consumo de pescados. Para frenar la huella que generamos en el medio ambiente conviene también consumir pescado y marisco criado o pescado de forma sostenible. Además, debemos ser sumamente cuidadosos para preservar al máximo las poblaciones marinas que tenemos, evitando especies en peligro de extinción. 5. Cocinar con aceites vegetales. Los aceites vegetales como el aceite de oliva, el aceite de girasol o las margarinas tienen un menor impacto en el medio ambiente que las grasas de origen animal como la mantequilla.

Con pequeñas acciones, sencillas y asequibles para todos se puede poner un granito de arena para crear un mundo mejor.




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