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Conductas que garantizan una buena alimentación en primavera



El cambio de ritmo y de rutina en verano puede afectar a nuestra salud en muchos aspectos. Las fluctuaciones en los horarios de las comidas, la falta de hidratación, el abuso de comida calórica, las bebidas azucaradas... Son hábitos que pueden repercutir de forma muy negativa en nuestra dieta.


La época más calurosa del año suele malentenderse como unas vacaciones de nuestros hábitos y rutinas alimenticios y, todos los otoños, sufrimos las consecuencias de esta mala gestión de los meses de primavera y verano. Tener una buena alimentación estos meses es mucho más importante que en otros porque las altas temperaturas favorecen la deshidratación y por ende, un mal equilibrio en nuestro cuerpo. Todos los años escuchamos estas recomendaciones pero nos surgen preguntas muy importantes para poder romper con esa "tradición".

¿Qué debemos comer en los meses de calor?

¿Qué alimentos están prohibidos en esta época del año?

Desde Cocopí, plataforma de comida tradicional a domicilio, lo tienen claro: lo más importante es seguir una dieta completa, variando los alimentos, adaptándolos a las necesidades y aprovechando aquellos que son idóneos en cada estación. Es muy importante pensar en la composición de los alimentos de temporada, sobre todo en las frutas y verduras, para utilizar aquellos que nos aporten las vitaminas, los minerales y la hidratación más idóneos para la estación.

Aquí te dejamos 7 consejos de alimentación en verano para que adaptes a tu rutina o compruebes cómo de buenos son tus hábitos estivales.




1. Hidratación

Es una de las partes más importantes de la rutina. Es fundamental una buena hidratación debido a las altas temperaturas y por ello, se debe incrementar la ingesta de agua así como de frutas y verduras.


2. Eliminar las bebidas calóricas.

Los meses de verano apetecen mucho más esas bebidas refrescantes llenas de azúcar pero cuyo efecto real es el contrario. Para controlar el peso y estar hidratado reduce su consumo y sustitúyelas por aguas con sabor e infusiones.


3. Sigue una dieta mediterránea.

Utiliza el aceite de oliva como una de las principales grasas, consume diariamente fruta, verdura, proteína y alimentos procedentes de los cereales no refinados, modera la ingesta de carnes rojas, aumenta el consumo de pescados y huevos, come muchas legumbres y evita los alimentos procesados, los dulces y los pasteles.


4. Consume alimentos de temporada.

En esta época hay muchas frutas y verduras que, al tiempo que ayudan a hidratarnos, son bajas en calorías. Alimentos como la sandía o el melón, son ricos en sabor pero bajos en azúcares añadidos.


5. Cuida las cantidades.

Hay que intentar no excederse con las cantidades de comida y huir de las comidas copiosas, para que nuestro organismo no tenga que lucha en exceso a la hora de las digestiones.


6. Comer helados solo ocasionalmente.

Es muy propenso su consumo en verano pero a veces se come en exceso. Se recomienda comerlos solo de forma puntual y conociendo su composición nutricional.


7. Incrementar la actividad física.

Para no aumentar de peso es importante realizar actividad física moderada o suave. Es recomendable aprovechar el buen tiempo para hacer deporte al aire libre pero no es bueno un exceso o realizarlo en las horas de máximas temperaturas.


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